Relato completo: De Siberia a Mongolia
1. De Siberia a Mongolia -
2. El Transiberiano -
3. Mongolia: tierra de cielo azul -
4. Mongolia, una silenciosa escala

En Irkutsk comenzamos el viaje en el famoso transiberiano.
Este tren tiene como puntos de partida y llegada Moscú y Vladivostok. El trayecto completo dura 7 días “non stop”. Atraviesa toda Rusia y a la altura de Ulan-De se bifurca rumbo a Mongolia y más adelante en Chita hacia China, transformándose respectivamente en el transmongoliano y transmanchuriano.
Atravesar las longitudes de oeste a este dentro de un mismo y extendido país no es un viaje ordinario. No solo por el efecto de prolongación de la noche y sus inigualables paisajes sino también por el cambio gradual de los rasgos físicos de su gente.
Las pieles blancas, ojos redondos y claros permanecen a lo largo del viaje. Sin embargo la forma de los ojos comienzan a estirarse/orientalizarse a medida que nos acercamos a Mongolia, creando así una mezcla exótica.
Esta se acentúa a en la frontera donde comienza a sentirse el limite del mundo oriental y occidental.
El tren pasa por Slyudyanka y Mysovaya antes de llegar a Ulan-Ude la capital de Buryatiya.
El viaje por fuera se complementa con el viaje dentro del tren, donde una vida se desarrolla.

Los compartimentos se componen de 4 camas cuchetas.
Nuestras compañeras de viaje son dos mujeres mongoles que vienen de Moscú y se dirigen a Ulan Batar llevando mercadería de una punta a la otra para venderla.
Luego de pasar por Zaudinsky y Naushki la proxima estación, Sükhbaatar será ya terreno mongol.
El tren hace paradas de no mas de 15 minutos, los cuales son suficientes para presenciar y formar parte de un gran espectaculo: el trueque.
Por la ventana se puede ver los mongoles que descienden a toda velocidad con sus mercaderías para cambiarlas por pescado u otros alimentos de la región llevados por rusos a la estación.
Mongoles, rusos, lenguas diferentes, telas, jeans, artefactos para autos son cambiados por pescados ahumados secados u otros alimentos exóticos del lugar.
El silbato del guardia pone fin al ascenso y descenso de personas del tren y con ello al intercambio rápido y bien aprovechado. Nos preparamos para continuar a nuestro destino.
Llegamos a la frontera rusa y los pasaportes de los pasajeros son retenidos por 4hs, debiendo esperar dentro del tren sin poder bajar. Las horas se hacen cortas al intercambiar conversaciones con otra gente del tren. Muchos de ellos mongoles, otros viajeros como nosotros que vienen de Moscu, San Petesburgo y se dirigen a diferentes lugares.
El control de esta parte de la frontera es mas estricto que el de la de Mongolia. Sobretodo con la gente local.