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A 80km de Barcelona hacia el norte se encuentra Girona, una región cuya capital tiene el mismo nombre. Es la tierra del genial pintor Salvador Dalí (nacido en Figueras), del Parque Natural Cap de Creus y de una ciudad que amerita darse un paseo de al menos medio día.
Su casco histórico está impecablemente preservado en un estilo medieval con calles angostas y sinuosas, una catedral y unos jardines soberbios.
Esta ciudad se encuentra emplazada en donde en el siglo I a.C. se encontraba emplazado un campamento romano establecido en la vía Augusta que comunicaba las Galias con Hispania.
La monumentalidad de esta ciudad se encuentra emplazada donde se encontraba en la antigüedad esta urbe.
Se llega a ella cruzando el Pont de Pedra (puente de piedra), el más antiguo de cuantos puentes cruzan el río Onyar (1856), que une la zona moderna con el casco histórico y que atraviesan el río Onyar dejando a ambos márgenes una línea de edificios que cae en vertical sobre el río recordando, de alguna manera, las fachadas venecianas.
El núcleo de interés está compuesto por la Plaza Catedral dominada por una escalinata de 1690 y a la derecha de la cual se levanta el edificio gótico de la Pia Almonia, antigua institución benéfica de los siglos XIII y XIV.
Próximo a ella se encuentra el Museo de historia de la Ciudad.
La Catedral se ha ido actualizando con el tiempo. La original data del siglo XI y fue destruido para levantar una obra gótica más tarde.
El claustro es del siglo XII y el campanario es románico del siglo XI.
Muy cerca de la catedral se encuentra el templo de Sant Feliu, el más antiguo de la ciudad que data del siglo IV y que está dedicado a los mártires Feliu y Narcís, patrones de la ciudad. El templo actual es del siglo XIV y es de estilo gótico. En el interior se hallan 8 sarcófagos romanos y palocristianos de los siglos II al IV.
Un poco más adelante se encuentran unos baños árabes construidos entre los siglos XII y XIII provistos de dos habitaciones para baños calientes.
Fuera de los muros de la ciudad que se pueden observar detrás de la catedral, se encuentra la iglesia de Sant Pere de Galligants, del otro lado del río que lleva el mismo nombre.
El barrio Judío
El puente de San Agustí (1877) da acceso a la calle Força, vía larga y estrecha que desde el siglo X hasta el XV fue la arteria principal de este barrio. Este barrio genera un gran ambiente de callejuelas estrechas y oscuras a lo largo de las cuales hay bares para sentarse a tomar algo o a comer.
Fuera del casco histórico se encuentra la plaza mayor que alberga una feria de comestibles artesanales y bajo sus galería se encuentran una gran cantidad de restaurantes. |