Antigua Guatemala |
||
| por: Agus |
Cuando regresamos de Tigra estuvimos un día o quizá dos en Flores. Aproveché para visitar a Majo en su oficina de turismo de la plaza central. Martín tenía que volverse a Honduras porque se le acababa el viaje, pero yo tenía tiempo para seguir por ahí. Aún me quedaba mucho tiempo y tenía que conocer las montañas. Antigua era mi objetivo siguiente.
Martín compró un billete de bus a Tegucigalpa y fui a despedirlo. Yo compré un billete a Guatemala City que salía al otro día. Elegí un billete de bus de los que viajan toda la noche para despertarme al otro día en la capital.
Despertarme al otro día no pudo ser, creo que casi no dormí esa noche. Me tocó al lado un hombre que estaba a punto de morir de pulmonía, no paró de toser y toser como si su alma quisiera escaparse de él.
Además en mitad de la noche, el conductor pasó por el pueblo donde vivía y no tuvo mejor idea que aparcar el bus en la puerta de su casa para pasar a saludar. Supongo que asumió que no nos molestaría.
Llegamos a la mañana siguiente, sobre las 9 a Guatemala City, para entonces habíamos recorrido algo de la ciudad y me sentía protegido por el bus. La verdad es que mucho no recuerdo de ella, pero no me parecían atractivas las calles que recorríamos. Me hice amigo de un suizo porque los dos teníamos la idea de bajar y dirigirnos inmediatamente a tomar el bus que nos dejaría en Antigua finalmente. Lo hicimos a pocas calles desde donde nos dejó el bus anterior.
Para resumir, llegamos a Antigua y nos pusimos a buscar un hotel. El más barato que encontramos, y uno de los pocos que aún tenía sitio era algo sucio y viejo. Tenía una habitación en la terraza y para llegar a la misma tuvimos que salir por la reja que tenía la terraza para proteger la entrada por ahí y esquivamos un grupo de japoneses que practicaban el español con mucho desgano, como si de una excusa se tratara. El cuarto era pequeño, y sucio, solo tenía dos camas y el baño en la planta de abajo. Esa noche y la siguiente dormí con camiseta de manga larga y calzoncillos largos y no precisamente por el frío, sino por las pulgas que me picaban por todo el cuerpo. 
El suizo siguió su marcha y yo encontré un hotel mejor. Una de las mañanas me fui a recorrer la ciudad, a media mañana tomaba un pan de pollo con pimientos (un bocadillo de pollo) que vendían unas indígenas en la calle, una delicia y además barato. También comí eso a mediodía y por la noche. Comía eso, solo eso.
Un "Chicken-bus" en Antigua
Leí en una publicidad que se hacían excursiones a un volcán cercano. Se llamaba el Pacuaré y todavía estaba en actividad. Me pareció interesante y me apunté. Me dijeron que llevara un buen calzado y no les hice caso. Me aparecí una mañana dispuesto a subir al volcán con muchas otras personas con mis sandalias sin tener en cuenta que la parte más alta, casi llegando al volcán, era de lava fría, la famosa piedra puzolánica que duele increíblemente y corta.
La parte superior del volcán era increíble, las vistas, el cielo que parecía curvarse delante de mi, hasta tenía el aspecto de estar mirando el cielo hacia abajo mío y hacia adentro del volcán la lava y un vapor de ácido que salía permanentemente. Intenté respirar un poquito pero era imposible, fue una de las sensaciones más feas que sentí en mi vida, claro, por la composición del vapor de ácido clorhídrico, sulfúrico, etc.
Fue una gran experiencia y bajar fue más desagradable que subir, pero no olvidaré las imágenes de ese volcán.
Una mañana en la que ya había recorrido la plaza con las piletas para lavar la ropa, había encontrado...
| Titulo * | Nombre * | ||
| Comentario * |
espacios restantes. | Email * | |
| Página web/blog (Si desea mostrarla): |
Esta es la opinión de los internautas, no de Guiayturismo.com
No se permite SPAM ni comentarios injuriantes, racistas o insultos de ningún tipo.
Reservado el derecho a eliminar comentarios que consideremos fuera de tema.