El Libro del Consejo de los Mayas. Parte 2. | | | |
Hun Batz y Hun Chuen cantaban y tocaban la flauta muy bien pero durante su juventud habían pasado muchas penalidades y sufrimientos. Les había costado mucho adquirir grandes conocimientos.
Tras pasar por todo eso llegaron a ser flautistas y cantores, escritores y escultores. Todo eso lo hacía bien y eran muy ingeniosos. Tenían esa sabiduría al nacer. Y eran los sucesores de sus padres que habían ido a Xibalba (los infiernos): sus padres que habían muerto.
Debido a que Hun Batz y Hun Chuen tenían grandes conocimientos, ya habían comprendido todo cuando sus hermanitos llegaron al mundo, pero por envidia se callaron.
La cólera de su corazón cayó sobre sus propias cabezas; pero esto no fue un problema ya que fueron burlados por Hunapu y Xbalanque, que todos los días pasaban su tiempo tirando la cerbatana.
Estos últimos no eran amados ni por Hun batz ni por Hun Chuen. No les daban de comer, cuando la comida estaba lista, Hun batz y Hun Chuen se la comían antes de que ellos llegaran…
Así todos los días Hunapu y Xbalanque traían tres aves que los otros comían sin dejar nada…
Pero un día llegaron los hermanitos sin las aves y la abuela enrojeció (de cólera).
-¿Qué es lo que ocurre, que no traéis pájaros? Les preguntó
- Hay muchos pájaros, querida abuela, pero los nuestros se han quedado enganchados en un árbol y no hay medio de subir a atraparlos, querida abuela, así que nosotros querríamos que, por favor, nuestros hermanos nos acompañaran, se lo rogamos, para ir a buscar los pájaros.
- Muy bien, iremos con vosotros al árbol, respondieron los hermanos…
Cuando los hermanos llegaron se quedaron maravillados al ver cuantos pájaros piaban sobre el árbol, pero ninguno de ellos caía.
- Nuestros pájaros no caen, id pues a bajarlos- dijeron a los hermanos mayores.
- Muy bien, respondieron ellos.
Entonces comenzaron a trepar y el árbol empezó a crecer y su tronco a hacerse más grueso.
En seguida quisieron bajarse pero no pudieron y decían así desde lo alto: “¿Cómo podemos encontrar presa? Vosotros, nuestros jóvenes hermanos, tened piedad de nosotros!
Este árbol nos parece terrorífico. ¡oh, queridos hermanos nuestros!
Entonces Hunapu y Xbalanque respondieron:
“Desatad vuestros taparrabos, amarradlo, hacedlo a las caderas, con el cabo largo colgando como un rabo por detrás, así podréis moveros más fácilmente.”
Así lo hicieron, mas de pronto, sus taparrabos se convirtieron en auténticos rabos, y así tenían el aspecto de verdaderos monos.
A continuación fueron a pasearse entre los árboles de las montañas, a través de los bosques, unas veces aullando, otras permaneciendo silenciosos.
Así fue la derrota de Hun Batz y Hun Chuen por Hunapu y Xbalanque.