
Inaugurado en 1977, este centro se llama realmente
Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou. Aunque concebido cuando el presidente era en Francia George Pompidou, este falleció antes de poder verlo terminado, siendo su sucesor, Giscard D´Estaing quien lo inauguró.
El centro es un enorme albergue de arte contemporáneo, cine no comercial o experimental e instalaciones; pero no es el interior solamente lo importante ya que la gran explanada que da a la fachada funciona como plaza seca en la que se reúnen muchos artistas para hacer pequeñas obras de teatro, títeres, etc.
El centro además, está dotado con una enorme biblioteca pública con capacidad para más de 2000 personas.
Otro aspecto interesante es la tienda de regalos que se encuentra en la primera planta. Allí se pueden encontrar diseños muy ingeniosos y curiosidades que pueden servir de regalo.
Alguna vez se han encontrado allí, por ejemplo, burbujas de cristal dentro de la cual se encontraba: una planta, un camarón y unos minerales. Esta burbuja certificaba por 10 años la duración del ecosistema que albergaba ya que se decía que el camarón proveería los nutrientes a la planta y esta el oxígeno que el camarón necesitaba.
No todo es tan extraño, hay juguetes, carteras, bolsos, abridores, libros de arte, fotografía, pintura, música y postales, etc.
De todos modos, como sucede a veces con algunos museos, no son las exposiciones lo que más llama la atención de los visitantes, sino el edificio en sí, magnífico ejemplo de arquitectura “industrial” con grandes cantidades de estructuras metálicas combinadas con instalaciones vistas exteriores, diseño de los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers, bastante famosos en el mundo de la arquitectura, por cierto. Esta muestra arquitectónica no es solo estética y carente de funcionalidad, sino que sirve para dejar las salas y los vestíbulos libres de espacio y abiertos a todas las posibilidades artísticas sin importar su tamaño.
Pueden verse en su fachada, sobre todo, las características escaleras que cruzan de extremo a extremo el edificio y que no estuvieron exentas de controversia en la década del 70’.
Frente y alrededor del edificio, se encuentran bares, cafés y tiendas de regalos, sobre todo en la calle peatonal aledaña que conduce al turista al parque en donde se encuentra la bolsa de París, siendo conveniente continuar el recorrido hacia allí.