
El Arco del Triunfo es, después de la
Torre Eiffel, el monumento más representativo de la ciudad de París. No tan impresionante pero igual de imprescindible.
Se encuentra en la
Plaza de la Estrella,
Place de l´étoile, una rotonda que funciona de punto de partida de varias avenidas importantes de París, entre ellas la más célebre de la ciudad y quizás también la más célebre del mundo, la avenida de los Campos Elíseos.
El paseo recomendable es, justamente, partir desde el Museo del Louvre en dirección al Arcos del triunfo a lo largo de los campos de Marte y de los
Campos Elíseos.

Si se viene desde los campos Elíseos, como se describe anteriormente, al cabo de una buena caminata, finalmente se llega al Arco del Triunfo.
Sus dimensiones superan o duplican las de cualquier arco de triunfo "normal", tanto en anchura como en altura, siendo esta su característica más destacable.
Subiendo a lo alto del arco (previo pago) se puede ver una preciosa vista de la ciudad y de la plaza de la estrella que lleva ese nombre porque de allí nacen 12 grandes avenidas. Desde este punto se puede tener una vista de los campos elíseos en toda su longitud o de la Avenida Grande Armeé con el arco de la Defense al fondo en el lado opuesto. También se ve el Sacre Coeur de Montmartre.
Ya a la altura de la calle, se encuentra una enorme bandera francesa y un monumento a los soldados desconocidos.
Nota: Es posible llegar al Arco del Triunfo utilizando el Metro sin necesidad de caminar como se describe anteriormente.
Historia del Arco del Triunfo

La historia del arco data de 1806 cuando el, entonces emperador,
Napoleón Bonaparte, mandó construirle como homenaje a sus ejércitos y en honor de sus victorias.
El arco tiene una altura de 50 metros, y la anchura es de 45 metros.
En las paredes inferiores del Arco, que se pueden observar cruzando al centro de la plaza por unos accesos subterráneos, grabados los nombres de muchos generales y batallas en los que participaron tropas francesas.
También se construyó allí la Tumba del Soldado Desconocido al acabar la I Guerra Mundial en 1919, y no es difícil encontrar a veteranos de la Segunda Guerra Mundial con sus uniformes y banderas acudiendo allí no se sabe bien si a homenajear y recordar a sus compañeros caídos o a recibir el homenaje y reconocimiento general.