
Situada en las orillas del río Moldava, Praga tiene aproximadamente 1,2 millones de habitantes, lo que la convierte en la ciudad más poblada del país.
El área metropolitana de Praga cuenta con una población de 1,9 millones de habitantes.
Desde 1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las 20 ciudades más visitadas del mundo.
Praga es una ciudad que no defrauda a nadie. Sus calles albergan mucha historia, ligada a los principios de la edad media, desde el siglo XI hasta nuestra época.
Sus recuerdos y edificios están muy ligados a la religión y muchas de sus edificaciones más emblemáticas se deben a la proliferación del credo durante la edad media y moderna.

Pero también la historia entrelaza a sus reyes, imperios, las artes pictórica y escultórica así como la mósica clásica, el teatro y el comunismo.
Tantos años de historia se aglutinan en un casco histórico muy bien conservado que ofrece gratos paseos y mucha oferta de mósica clásica que vale la pena, arte y teatro (es famoso el teatro negro de Praga).
En cuanto a compras, la cristalería de bohemia es muy famosa y bien aprovechada. También hay comercios de todo tipo con bonitos regalos y objetos para llevarse de recuerdo y galería de arte para coleccionistas. Quizá en mayor medida que en otras ciudades europeas.
Al igual que Budapest, Praga está dividida en dos partes unidas por puentes que cruzan un río. En este caso el Moldava.
El área central se compone de varias pequeñas ciudades antiguas. La Ciudad Vieja de Praga, la Ciudad Pequeña y la Ciudad Nueva. A grandes rasgos, va desde la Torre de la Pólvora hasta el Castillo de Praga, constituyendo el Camino Real y en el otro sentido y a lo largo del malecón.
Recorriendo sus calles se podrán casas en las que se han colocado placas en recuerdo al paso de personalidades como Franz Kafka que vivió parte de su infancia en la Plaza de la Ciudad Vieja, Mozart, Beethoven, Albert Einstein y otras personalidades de la cultura de la Repóblica Checa como Bertha von Suttner-Kinská, la primera mujer en obtener el premio Nobel.
En definitiva esta ciudad es para recorrerla durante varios días. Es recomendable dedicarle, muy rápidamente al menos 3 o 4, pasear, descansar y escuchar mósica clásica.
¿Cómo llegar?
En Avión: Aeropuerto
Para regresar a Madrid, había comprado un billete de avión que me llevaría de vuelta desde el aeropuerto de Praga. Para llegar hasta ahí, tuve que coger un Metro que me dejó en la zona donde salen los buses hacia el aeropuerto.
Llegar en bus es fácil, hay que bajarse en la óltima terminal, si no te aclaras, sigue al resto. Ten cuidado con los horarios de los buses y chequea la salida de tu avión.
En Autobós
Desde los países cercanos se puede llegar en autobós, por ejemplo la empresa Eurolines. Muchos llegan desde Viena (4 horas y media, aprox. 630 CZK o 20,72€, hay descuentos con la tarjeta). Este autobós termina en la estación de autobuses a unos 2000 metros de la ciudad vieja.
Antes de salir de la estación hay mucha oferta de mapas y cambio de moneda.