Safranbolu, la aldea que impresion贸 nuestra aventura 馃嚬馃嚪 | Cr贸nicas del Rally Mongol

Safranbolu era nuestro destino para el almuerzo. Sab铆amos poco sobre la aldea. No m谩s de lo que era patrimonio de la Humanidad y que quedaba en nuestra ruta hacia el Mar Negro.

El sol estaba naciendo en Oriente cuando salimos del hostel de Estambul. Despu茅s de dos d铆as a disfrutar de la ciudad era hora de rumiar hacia Asia. Atravesar el puente Europa, camino de Anatolia fue el marco geogr谩fico de la ma帽ana.

Algunas horas despu茅s, est谩bamos llegando a Safranbolu, una aldea en Anatolia, cuyo nombre viene de la flor de azafr谩n. La aldea herv铆a en el tiempo de la Ruta de la Seda, cuando los caravanserales estaban llenos de mercaderes que intercambiaban las m谩s afamadas especias e ideas sobre el mundo. Adorar铆a haber vivido en esos d铆as. Hoy los caravanserales son hoteles pero Safranbolu contin煤a a hervir de vida.

Las calles empedradas de la ciudad est谩n llenas de tiendas tur铆sticas, restaurantes de comida tradicional y vendedores de dulces t铆picos. A pesar de turismo, la aldea mantiene un ambiente maravilloso, con una vida t铆pica turca y mucha energ铆a. Las casas otomanas son de las m谩s conservadas de Turqu铆a y su refinamiento y autenticidad no deja a nadie indiferente. Hasta conseguimos ver danzas t铆picas turcas que nos parecieron de una despedida de soltero. Ten铆a una influencia griega.

Nos sentamos debajo de una vid. Sacamos de nuestro farnel. Nos parec铆a portuguesa de los a帽os 80 conoc铆an tan bien que de picnic. 脡ramos ni帽os de nuevo.

Despu茅s de explorar la aldea decidimos que no salimos de all铆 sin experimentar el hamam de la ciudad. A煤n as铆 lo hemos hecho. Los muchachos fueron a un lado, a otro.

Una turca sus 60 a帽os me dio un fregadero monumental, con masaje, exfoliaci贸n y ba帽o personalizado. Pero el momento alto fue cuando cogi贸 mi cabeza, la coloc贸 en medio de sus senos y me empez贸 a masajear la espalda. 隆Sale de all铆 como nueva!

Despu茅s de esta friega, cogimos en el coche y dirigimos hacia el mar Negro. La autopista hasta Safranbolu dio lugar a una carretera de curvas y contracurvas. Cuando el sol comenz贸 a aterrizar en la l铆nea del horizonte, par谩bamos para beber un t茅 turco y contemplar el mar Negro. Una vista memorable, apreciada de un boteco en alg煤n lugar en el borde de una carretera secundaria.

Nos quedaba bajar hacia la costa del Mar Negro y arreglar un lugar para dormir. No fue f谩cil pero despu茅s de conducir de noche, en las calles blancas de la costa, llegamos a Cide, un balneario. Nos sentamos, cenamos y cuando est谩bamos a dormir, arreglamos un lugar para montar la carpa en la playa. Hicimos campamento salvaje. La noche de sue帽o no fue tremenda, pues los coches circularon toda la noche en la carretera marginal. La m煤sica tampoco dio tregua. Es verano en el Mar Negro.

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