Sarajevo: Encuentro de Dos Mundos

Bosnia y Herzegovina será el país europeo más aislado. No es fácil viajar allí. Ni por tierra ni por aire. Y esto se siente en su capital. El centro de Sarajevo tendrá su porción de turistas. Pero no son muchos, y basta dar unos pasos fuera de aquella pequeña área más visitada y los extranjeros dejan de verse.

Pero no siempre fue así. Durante siglos Sarajevo fue un centro de rutas, como el propio nombre, basado en la palabra Karavansaraj – algo que correspondía en el universo otomano al moderno motel de camino – indica. Sin embargo, a pesar de haberse formado como consecuencia de las paradas de los ejércitos turcos en aquel maravilloso valle, Sarajevo ni fue la más importante de las ciudades durante la ocupación musulmana. Fue sólo con la llegada de los austríacos, en 1878, que la ciudad ganó importancia, se agigantó, convirtiéndose en la capital de la provincia.

Instantáneo de la vida cotidiana
Instantáneo de la vida cotidiana

Esta ocupación sucesiva labró el regalo de la ciudad. En Sarajevo, Oriente y Occidente se encuentran. Europa toca Asia. Y lo más espantoso es que este dar de manos es visible, ocurre en un punto exacto, en la calle peatonal que es hoy el centro comercial y social de la ciudad. Allí se trazó una línea que no deja dudas: al poniente, encontramos a Sarajevo otomana, de los bazares, de las casas de café, de las casas de madera, de traza urbana confusa, trepando por las colinas envolventes. La fuente, la arquitectura austríaca, no muy diferente de la que encontramos en Praga, en Budapest o en Viena.

Para subrayar este encuentro civilizacional, allí mismo, un par de cientos de metros alrededor de la línea de los dos mundos, existe una iglesia católica, una mezquita, una sinagoga y un templo ortodoxo.

Para el viajero esta configuración tiene atractivos innegables, quizá más fuertes que si hubiera existido una fusión resultante en un multi-culturalismo indistinto. Es posible cambiar de un ambiente a otro, y lo más espantoso es que las gentes que habitan de uno y del otro lado de la línea son las mismas. Si las líneas humanas existen en la Sarajevo de hoy se trazan más lejos, donde la comunidad de origen serbia se instaló después de la guerra. La mayoría de la ciudad quedó en manos de los bosnios musulmanes. Sí, es cierto, en Sarajevo se vive el Islam liberal, no aquel que llena noticias y primeras páginas de periódicos, alimentando miedos y hostilidades sin sentido, pero otro, que no es más ni menos radical que el catolicismo francés.

Un juego de ajedrez
Un juego de ajedrez

Durante la mayor parte del siglo XX Sarajevo fue sólo la capital provincial de Bosnia-Herzegovina, una parte de Yugoslavia. Cuando la guerra civil se inició, casi todos habían olvidado que había sido precisamente allí, junto a Ponte Latina, que en 1914 el anarquista Gavrilo Princip asesinó al archiduque Franz Ferdinand, heredero a la corona del Imperio Austro-húngaro, que por entonces controlaba la región. Con ese acto se despojaba la Primera Guerra Mundial.

Pero la guerra que dejó marcas en Sarajevo fue otra, aquella horrible carnicería entre hermanos, el conflicto más manufacturado que real entre Serbia y Musulmanes, que dio origen al más prolongado cerco de la Historia Moderna. Durante cuatro largos años, entre 1992 y 1996, los militares serbios ocuparon las colinas que abrazaban la ciudad, y durante todo ese tiempo bombardearon los barrios residenciales y aterrorizaron a los habitantes con un mortífero fuego de snipers.

Vivir la vida en Sarajevo
Vivir la vida en Sarajevo

De esa batalla existen marcas por todas partes, aunque lentamente desaparecen. Se ven edificios edificados de astillas, cementerios inmensos, monumentos discretos. Son testimonios físicos de los días difíciles. Pero la memoria no se ve. Eventualmente se escucha, de la boca de los sobrevivientes. Historias de horror, muchos días de miedo, un miedo a que la gente se ha ido parcialmente acostumbrando. Fue una guerra moderna y como tal dejó también sus huellas al alcance de todos: los documentos videográficos sobre el cerco de Sarajevo disponibles en Youtube son inmensos.

No es fácil describir a Sarajevo en un simple artículo. Ni siquiera proponer un itinerario de visita. Sarajevo se siente. Tiene que ser explorada sin límites. A los canales, en las calmas.

Cementerio judío
Cementerio judío

Hay tantas cosas … el cementerio antiguo de los judíos, el segundo más grande de Europa … el imponente edificio de la Biblioteca Nacional, reconstruido después de que el original fue incinerado bajo las granadas serbias, y con él la memoria documental de una nación. Y los puentes, la Latina, clásica, del período de oro de los Habsburgo, pero también aquella donde cayeron las primeras víctimas inocentes de la guerra más reciente. Hay la Baščaršija, el núcleo histórico, donde las bellas mezquitas y las calles del mercado atraen a los pocos turistas que se desplazan a Sarajevo. La fábrica de cerveza Sarajevska, con su pequeño museo privado y la memoria de los días de cerco cuando la sábana freática que se encuentra bajo sus instalaciones era la única fuente de agua para abastecer la ciudad, también merece una visita.

Pero lo más interesante será subir por las colinas, fuertemente urbanizadas, y descubrir el cotidiano de los habitantes de Sarajevo, en un universo casi rústico, a pesar de tan cerca del centro de la ciudad.

Aspectos Prácticos

El bazar
El bazar

Llegar a Sarajevo no es fácil. Se encuentra bastante aislada de Europa a pesar de encontrarse en una posición casi central. Lo mejor será volar para que pueda encontrar los mejores vuelos a Sarajevo en el buscador de ida y vuelta.

La mejor época para visitar será justo antes del verano o inmediatamente después. Que es como quien dice, Mayo-Junio ​​o septiembre y principios de octubre. Por esa altura el clima es ameno, no hay tantos turistas y la naturaleza está en su mejor.

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